Esta semana he asistido al 24.º Congreso de Fundraising, organizado por la Asociación Española de Fundraising, en Madrid. Un espacio que reúne a cientos de profesionales para compartir, aprender y repensar cómo nos relacionamos con las personas que confían en nuestras causas y cómo las hacemos crecer en apoyos.
Pero más allá del programa, de las ponencias o de los talleres, me quedo con otra cosa…
Momentos regalados.
Momentos para tener conversaciones sin prisas. Para reencontrarse con personas como las de la AFA (Juan Luis Muñoz y las fundaciones andaluzas) o para volver a coincidir con profesionales como Pedro Álvarez, Sílvia Bueso, Glòria Olivé, Agustín Pérez, Sandra Miranda, Tina Grau, Francisco Fernández, Pía o Ariana Paz, entre tantos y tantos otros… (¡perdonad que no os nombre a todos/as! He encontrado gente de MSF, Oxfam, Josep Carreras, Amicos…).
Momentos para descubrir nuevas miradas, como las de las entidades de Chile que hemos conocido estos días. Momentos que suman, que conectan, que abren.
Momentos también con personas que se han detenido para decirme: “hemos coincidido en algún curso”. Y que, de repente, hacen visible que lo que hacemos deja huella, que se construye red, que hay un recorrido compartido.
Gracias a todas estas personas.
Y gracias también a todo el equipo de la AEFr —organización (Fernando, Alicia, Víctor, ¡qué grandes sois!), personas voluntarias (¡imprescindibles!) y patrocinadores— por hacer posible este espacio de encuentro.
Porque, al final, esto también es fundraising: un trabajo colectivo.

Recordatorios que vale la pena llevarse
Este congreso también ha sido un espejo. Un espacio para recordar lo esencial:
- La captación de fondos habla de comunidades. No solo de donantes, sino de personas que deciden formar parte de algo más grande.
- Habla de públicos. De entenderlos mejor, de escucharlos, de acompañarlos.
- Habla de canales. Pero no como herramientas aisladas, sino como puentes de relación.
- Habla de dar respuesta. A expectativas y confianza.
- Habla de pedir. Con claridad, con sentido, con respeto.
- Habla de emocionar. De hablar con el corazón, de dejarse seducir.
- Habla de invertir. Para construir relaciones sostenibles en el tiempo.
En un contexto de transformación —tecnológica, social, comunicativa— el sector también se replantea: cómo generamos confianza, cómo construimos relaciones más cercanas y duraderas, cómo entendemos mejor los cambios que vive la sociedad.
Y, sobre todo, habla de perspectiva.
Pararse. Salir del día a día. Mirar con cierta distancia.
Pero también volver. Con más ideas, más conexiones, más energía.
Porque todos estos momentos regalados hacen que la captación siga siendo lo que es en esencia: un camino de ida y vuelta.

