¿Qué pasa con el fundraising en las entidades pequeñas? Reflexiones para no perder el norte este año

Hace unos días leíamos en Ethic un artículo que analizaba el estado del fundraising en España a partir de los datos de la AEFr. Las conclusiones nos dejaron pensando: se habla de saturación, de la dificultad de retener donantes y de cómo las grandes ONG dominan el tablero.

Al leerlo, es fácil que una entidad pequeña o mediana sienta un poco de vértigo. Si a las «grandes» les cuesta, ¿qué nos queda a las que trabajamos a nivel local, con equipos de dos o tres personas y presupuestos ajustados?

La realidad es que el fundraising para entidades pequeñas no puede (ni debe) ser una copia en miniatura de lo que hacen las grandes. Tenemos otros retos, pero también otras cartas que jugar. Aquí os dejamos algunas reflexiones y consejos prácticos para enfocar este año sin morir en el intento.

1. Deja de mirar a las grandes (de verdad)

A veces nos obsesionamos con hacer «grandes campañas» o estar en todos los canales porque es lo que vemos fuera. Pero tu fuerza no es el volumen, es la proximidad.

Una entidad pequeña tiene algo que una multinacional de la solidaridad difícilmente tendrá: la capacidad de mirar a los ojos a su comunidad. No intentes llegar a «todo el mundo». Céntrate en llegar a tu mundo: ese entorno local o ese nicho específico donde tu labor es imprescindible.

2. El fundraising no es pedir dinero, es cuidar la confianza

El artículo de la AEFr mencionaba que la confianza es el motor de la donación. En una entidad pequeña, la confianza no se construye con anuncios en la tele, sino con coherencia diaria.

Si solo apareces cuando necesitas dinero, la gente lo nota. El reto para este año es comunicar impacto todo el tiempo:

  • Cuenta qué habéis conseguido con los 50 euros de ayer.
  • Explica un problema que hayáis resuelto esta semana.
  • Pon cara a las personas que están detrás.

Cuando la confianza es sólida, pedir apoyo deja de ser un «trámite incómodo» y se convierte en una invitación a formar parte de algo que funciona.

3. Claridad mata a creatividad

A veces nos complicamos buscando el eslogan perfecto o el diseño más innovador. Pero, sinceramente, lo que más ayuda a una entidad pequeña es ser clara.

Pregúntate: si alguien entra en nuestra web o ve nuestro Instagram, ¿entiende en 5 segundos qué hacemos y cómo puede ayudar? Si la respuesta es «no» o «depende», ahí tienes el primer trabajo del año. Menos adornos y más mensajes directos: «Necesitamos X para conseguir Y. ¿Nos ayudas con Z?».

4. Diversifica, pero con cabeza

No hace falta tener diez vías de ingresos distintas si no puedes atenderlas. Es mejor tener dos que funcionen bien que cinco a medio gas.

Para una entidad mediana o pequeña, funcionan muy bien las fórmulas de «gota a gota»:

  • Eventos: para potenciar marca y proximidad.
  • Cuotas de socios/as: aunque sean pequeñas, dan tranquilidad.
  • Alianzas locales: ese comercio del barrio o esa empresa pequeña que comparte tus valores.

Busca la estabilidad antes que el gran golpe de suerte.

5. No lo hagas todo sola

El mayor error de las entidades pequeñas es el «yo me lo guiso, yo me lo como». El equipo está saturado y el fundraising acaba siendo lo último de la lista.

Este año, date permiso para pedir ayuda o formación. A veces, parar un par de mañanas para ordenar la estrategia o aprender a usar una herramienta que te ahorre tiempo (como la IA o plantillas de diseño) es la mejor inversión que puedes hacer. No es un gasto, es oxígeno para tu entidad.

6. Mide lo que puedas, pero mide algo

No necesitas un software carísimo. Una hoja de Excel sencilla donde apuntes qué ha pasado después de enviar un boletín o de hacer un evento es suficiente.

  • ¿Quién ha donado?
  • ¿Por qué canal han llegado?
  • ¿Qué mensaje ha gustado más?

Si no mides, no aprendes. Y si no aprendes, repites errores que te quitan energía.

En resumen…

El contexto es complejo, sí, pero las entidades pequeñas tenéis una ventaja enorme: sois reales, sois cercanas y vuestro impacto se toca.

Este año no va de competir con las grandes, sino de conectar mejor con los que ya tenéis cerca. De poner orden, de ser transparentes y de recordar que las causas crecen cuando se explican bien y se cuidan las relaciones.

Si sientes que vas «apagando fuegos» y quieres empezar a poner orden en tu estrategia de comunicación o captación, ya sabes dónde estamos. Nos encanta remangarnos y ayudar a que las causas pequeñas se hagan grandes. ¿Hablamos? Contáctanos y ¡descubre cómo podemos ayudarte!